Reportajes

Hoy se habla más que ayer de los vinos de Jerez por su calidad y sus suelos, además de por su historia y tradición. Pero lo que no se conoce es la discriminación entre su Zona de Producción y la Zona de Crianza a la hora de quedar ambas zonas reflejadas en las contraetiquetas de las botellas, pues no son las mismas. La última es la más conocida, representada por las bodegas situadas en el llamado Triángulo del Jerez (Jerez, Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda). Se entiende que, por su nombre, es la demarcación donde los vinos atraviesan el periodo mas trascendental, como es el del envejecimiento, en soleras-criaderas, si bien nada impide a las bodegas de la Zona de Producción envejecer del mismo modo sus vinos. Sin embargo, solo las bodegas del “triangulo” tienen el privilegio de colocar la contraetiqueta de la DO Jerez-Xerés-Sherry y de la DO. Manzanilla Sanlúcar de Barrameda a los vinos producidos y criados en esta última localidad.

El Larousse dice: “rancio es el vino y comestible que con el tiempo adquieren un sabor y olor más fuerte mejorándose o echándose a perder”, así de lacónico. Un tipo de vino netamente español hasta el punto que su nombre no tiene traducción. Una palabra que pertenece al léxico vinícola de nuestro país para establecer un tipo de vino que solo se hace aquí, o al menos nació aquí.

Alfredo Maestro Tejero es un viñador libre. Enfundado en el ancho ropaje del IGP Castilla y León, tiene la osadía de elaborar vinos de la Ribera del Duero sin escudarse con su contraetiqueta. Él prefiere ser autónomo en sus decisiones enológicas con libertad de movimientos varietales, sin el corsé de los reglamentos de una Denominación de Origen estricta como la Ribera, pero también sin beneficiarse de su promoción genérica. Pero no le importa, se queda con su propio rigor y autoexigencia porque conoce la dimensión de sus suelos y viñas como para lograr objetivos más audaces.

El vino de Colares y yo nos encontramos por vez primera el 23 de febrero de 1981. El intento golpista me pilló en Barcelona durante el cierre del número 5 de la revista Bouquet. Tenía la intención de volver a Madrid esa noche, pero el aeropuerto del Prat estaba cerrado.

Hace unas semanas viajé a Burdeos a contemplar el espectáculo de la primera comunión de la cosecha 2015. Se llama Primeur, esto es, catar la última cosecha casi virgen en los diferentes châteaux en donde se arremolinan compradores y periodistas copa en mano con los dientes y comisuras teñidas del tinto todavía adolescente.

Son los “25 años del 125”. Una cata comparativa del Colección 125, entre el estado actual de las distintas cosechas de los últimos 25 años y las catas reseñadas en las diferentes ediciones de la Guía Peñin en el momento de lanzarse al mercado cada añada.

Hace unas semanas asistí a una interesante cata vertical de la marca Colección 125 organizada por Bodegas Chivite. Es el primer encuentro que esta firma organiza para goce de la prensa nacional, internacional y para escogidos sumilleres. Todo ello después de los turbulentos cambios accionariales y las crisis económicas y familiares por las que ha pasado esta firma en los últimos años.

¿De dónde sale la sempiterna clasificación de los vinos españoles de crianza, reserva y gran reserva? ¿Fue un invento riojano? ¿Sirve para algo? ¿Indica calidad? He aquí la verdadera historia de este modelo que ya los bebedores entendidos y bodegueros de nuevo cuño apenas hacen caso.     Cuando los tiempos de crianza se convierten en categorías mal vamos. La crianza es pot ...

Bajo el pomposo subtítulo de “El Imperio de la Garnacha”  la Denominación de Origen Campo de Borja exhibe la mayor extensión de la variedad garnacha tinta. Una cepa que ha sido hegemónica en la zona, no como reconocimiento de sus encantos, sino porque durante muchas décadas en  la D.O. dominaba el cooperativismo basado en volumen, color y grado, valores que destacaban en esta variedad en el comercio a granel.

Si yendo por el Camino veis un señor con barba patriarcal no lo confundáis con un peregrino. Es Javier Pérez de Andrés escrutando esa bodega, quesería, pastor, poeta, pintor o posadero perdidos en la inmensidad de su Castilla y León para pregonar sus tareas y su retrato humano haciéndose periodista.