Blog de José Peñín

¿De dónde arranca la aversión por este envase? Todo empezó en los años ochenta del pasado siglo cuando en plena guerra de sobreproducción y precios a la baja en Jerez, alguien introdujo este envase para achicar aún más los precios -algunos de saldo- en la exportación. Es evidente que los vinos envasados en Bag in Box (BIB) eran los graneles más infames que podría uno echarse al gaznate. Este hecho situó al recipiente como culpable de la imagen cuando el verdadero responsable era el propio vino. Este asunto ha estigmatizado hasta el día de hoy al BIB como figura de desprestigio cuando la calidad del peor vino de hoy es infinitamente mejor que el peor de ayer. No obstante, la OIV está sopesando en considerar al vino en BIB como vino envasado y no granel.

En los últimos dos años se ha generado una batalla entre el Consejo Regulador de Jerez y los pequeños cosecheros de Sanlúcar de Barrameda. La razón es que mientras el CR no autoriza el Bag in Box (BIB) por entender que afecta a la imagen del vino de Jerez, las bodegas pequeñas, capitaneadas por la Asociación de Bodegas Artesanas de Sanlúcar, la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sanlúcar, apoyan la utilización de este envase para el canal de hostelería con el fin de sustituirlo por las garrafas de cristal.