REVISE SU BODEGA (30.1.2016)

REVISE SU BODEGA (30.1.2016)

 

Una vez más desciendo a la oscura y húmeda bodega para despertar viejas añadas y ver lo que el tiempo ha hecho con ellas. Los cato sin esas emociones que nos embargan cuando descorchamos una reliquia, no tanto por la calidad que pueda perdurar sino por el recuerdo de lo que hicimos aquel año. De este modo la descripción se ajusta a la cruda realidad. Recuerdo a mis lectores que esta sección sirve para sensibilizar al coleccionista que los vinos tienen una vida supeditada al estado del tapón.

 

83 AGUSTIN TORELLO MATA RESERVA DEGUELLO 1995 (D.O. CAVA)

Ningún aficionado se atreve a conservar un cava más de un año después del degüello. Se dice que después se acelera la oxidación y así, más o menos, lo hemos divulgado. No obstante, he probado cavas que han resistido el paso del tiempo durante 4 años en la botella después de esta práctica, si bien perdiendo cierta fineza y acercándose más a los tonos oxidativos. Este es el caso.

Color dorado. En el aroma se entremezcla los rasgos de las lías y también los matices de frutos secos de la oxidación. Boca con un carbónico casi apagado pero todavía perceptible, es suave, agradable, pero lejos de su condición floral de su larga estancia en botella. Es cierto que ha envejecido lentamente pero en fase oxidativa y no reductora. Todavía se puede beber. En sus mejores tiempos tuvo 85+ en la Guía.

 

90 INSPIRACION VALDEMAR 2001 GRACIANO TINTO (D.O. RIOJA)

En los primeros años de este siglo, al graciano se le había tomado la medida para ser monovarietal. Existían ciertos temores sobre su comportamiento tánico de cierto matiz rústico. Catorce años después este tinto de las bodegas Martinez Bujanda se presenta con gran jovialidad, como si llevará en botella 3 años, con un color cereza intenso, con borde granate, todavía muy vivo, con un aroma fresco, frutal, con rasgos de hollejo y un pequeño matiz de fina reducción, con roble muy bien ajustado. A la boca es fresco, frutal, con cierto matiz ahumado de una madera muy bien fundida con el vino. En la Guía 2006 se puntuó con 89 entonces con un roble algo marcado que aquí no se aprecia con ligeras notas balsámicas de una cosecha fresca. No se le puede pedir mas al vino.

 

88 ATRIUM 1998 TINTO MERLOT (D.O. PENEDES)

Fueron los primeros merlots a pecho descubierto que Bodegas Torres colocaba en el mercado. Entonces había menos prejuicios para vendimiar antes que ahora y la piracina (pimiento verde) formaba parte de la silueta de los tintos de variedades bordelesas dentro de un orden.

El color presenta un tono cereza intenso, con borde teja. El aroma es complejo de marcado toque varietal, con apenas el toque vegetal de la  piracina que aquí le dota de un matiz elegante y fino. La boca es naturalmente redondo, suave, con recuerdo varietal y con taninos muy redondeados y sabrosos. Esa menor madurez le ha servido para mejorar con el tiempo pues en la Guía 2001 apareció con 80+ que en el mejor de los casos sería 84.

 

91 PAGOS VIEJOS 1994 TINTO (D.O. RIOJA)

Pagos Viejos fue aquella “prima donna” de Artadi en los años que solo se embotellaban cosechas sublimes, incluso con más pedigrí que el ya mítico Viña Pisón. Cereza oscuro, borde teja, aroma con ligeros matices de reducción qué van desgranándose en aromas de cuero y tabaco, sin perder el rasgo confitado que adquiere la fruta fresca cuando en la botella envejece más de 6 años. Hay recuerdos de chocolate, cacao con un paladar con estructura que en retronasal aparecen ligeros toques de cera y tabaco inglés con taninos todavía algo marcados pero maduros. Sin duda ha envejecido noblemente. En la Guía Peñin 1998 obtuvo 90+, es decir, mas de 90 y menos de 95, por lo tanto sigue en forma con la complejidad que otorga la botella.

 

89 CLOS DE L’OBAC 1989 TINTO (PRIORAT)

Creo que fue el pistoletazo de salida de aquel revolucionario proyecto de los “Clos” de los Pastrana, Rene Barbier, Alvaro Palacios y Josep Lluís Perez como cabezas de serie. Es curioso leer en la etiqueta como propietario a Carles Pastrana y elaborado, criado y embotellado por René Barbier, fruto de la sintonía del grupo que hubo entonces. En aquellos años no se entendía que un priorat para vinos de guarda, no llevara una cierta proporción de alguna cepa bordelesa. Este Clos es su fiel retrato, un tinto del Priorat de ¡¡12º¡¡. El resultado es una buena reducción en botella, sostenido en el tiempo con su borde naranja sin ser teja, casi un vino atlántico. Buena acidez, cierta fineza, con un paladar redondo pero muy alejado del retrato de los grandes priorats de hoy, donde mandan la garnacha sobre todo y cariñena. Apareció por vez primera en la Guía Peñin de 1993 que entonces se llamaba Vinos y Bodegas de España cuya puntuación alcanzó los 7,5/10, algo así como 88 puntos, es decir uno menos que en la cata reseñada. En aquellos años costaba 450 pesetas como hoy 3 €. En la reseña de aquella edición destaca la acidez y como un vino de guarda.

 

65 OLIVELLA FERRARI COSECHA 1971 TINTO (D.O. PENEDES)

Por los Setenta era muy difícil toparse con un vino catalán que no fuera cava o un tinto de Torres, Barbier y Bach. Este tinto fue un difícil descubrimiento en mis tiempos de buscavinos para CLUVE, aquel Club de Vinos que rivalizaba con Vinoselección. Desde entonces lo he conservado en mi bodega y el tiempo lo mató. En aquellos años los tintos del Penedés de precios moderados se surtían, sobre todo, de garnachas de Tarragona (léase Montsant y Priorat) mientras que los vinos de crianza venían a granel de la Rioja.

Posee un color rubí con un borde teja tirando a ocre, con una boca descarnada con rasgos de licor fatalmente mal reducido. En la boca apenas destaca la acidez y sensaciones de vino plano sin matices. Mucho tiempo para un vino así.

 

80 CONDE DE VALDEMAR 1993 BLANCO (D.O. RIOJA)

Fue el primer blanco con roble francés en la Rioja casi a la par con Cosme Palacio y además con 13 grados. En la botella reza un nombre de “Viñedo de Alto Cantabria” y exceptuando los primeros y novedosos “fermentado en barrica” que llegó a 90 puntos, caso insólito en aquellos años, los demás blancos criados en roble (pero no fermentados en madera) apenas sobrepasaban los 80. Al cabo del tiempo, este vino de Martínez Bujanda ha perdido su gracia y la ostensible madera de entonces, se ha quedado en un vago recuerdo a frutos secos. El color es amarillo dorado, aroma reducido, frutos secos, almendras, roble nuevo, boca suave, sabroso glicérico.

 

89  2 VIÑEDOS 1994 TINTO (D.0. RIOJA)

En aquella década, Toño Palacios, el hermano mayor de la saga Palacios Remondo, mandaba en la enología de la casa. 2 Viñedos (creo que era el ensamblaje de una viña de la Rioja Baja, la Montesa, y otra de la Alta) era la marca más postinera de la bodega. Rubí teja todavía brillante, con aroma con fondo frutal confitado pero con todos los elementos de la buena reducción en botella: cuero, caja de puros, cedro, con un tacto redondo y aterciopelado. No está mejor que en sus primeros años pero aguanta. En la Guía 1999 apareció con 90 puntos, era, con mucho el mas puntuado de la bodega.

 

 

90 MARQUES DE GRIÑON DOMINIO DE VALDEPUSA 2002 TINTO

En un vino de zona cálida como Toledo, bastante es conseguir que no decaiga después de 13 años. Carlos Falcó fue el pionero de aclimatar la cabernet sauvignon en espaldera a los calores del sur. El tinto posee un color cereza granate con matiz naranja de gran viveza y elegancia. Aroma entre fruta negra madura y matices de fina reducción (cuero y  tabaco) y ciertas notas terrosas. Boca cálido, especiado y fruta confitada pero rico en expresión varietal de cabernet meridional. Solo ha perdido un punto desde la calificación de la Guía 2006 y los rasgos, exceptuando los inherentes al envejecimiento en botella, son prácticamente los mismos. Larga vida.

 

 


89 VIÑA TONDONIA 1976 GRAN RESERVA BLANCO (D.O. RIOJA)

Hasta bien entrado los años Ochenta, los blancos riojanos tenían 12 grados, barrica vieja y una acidez algo agresiva. De todas las bodegas clásicas, Lopez Heredia se distinguía por su profundo sabor a roble y acidez afilada. Al cabo de los años (muchos) los tondonias blancos van armonizándose de tal manera que el roble pasa a notas de cera y vainilla y la acidez se modera sin apenas signos de vejez. Es suave, ligero muy vivo, es casi inmortal. Son de los pocos vinos españoles que mejoran con el tiempo. En la Guía Peñin de 1990 se calificó con un pobre 5,5 puntos equivalente a 78 puntos de la evaluación actual, corto de sabor, sin matices, como si estuviera dormido. Hoy es casi un festín

 

 

97 L´ERMITA 1999 TINTO (D.O. PRIORAT)

Sin duda es un vino excepcional entonces y ahora. Ha subido 2 puntos desde la Guía 2002. Los dieciséis años que han pasado por sus moléculas solo han hecho encumbrarle aún más. Demuestra que un tinto con la garnacha de un gran pago puede sobrevivir.  Cereza intenso con ribete naranja, nítido con cierto matiz teja. El aroma es fino, cremoso, complejo con atisbos de cuero, tabaco inglés e incluso fruta fresca. En boca es balsámico, redondo, complejo, aterciopelado, taninos grasos persistentes, con cierto matiz bordelés. Rasgos de habano, cera, cajonera de cedro, en fin…

 

 

 

89 GAUDIUM 1994 TINTO (D.O. PRIORAT)

 

Fue el primer Gaudium de la historia a pesar de no encumbrar en aquellos años el palmarés de la bodega. Rubí teja, aroma especiado con ligeras notas confitadas de la crianza muy agradables, boca especiada, taninos grasos, cera, todavía le falta reducción en botella lo que significa que tiene un futuro por delante. En la Guia 2001 apareció con 85+ más o menos igual pues ha perdido sus profundos matices frutales pero ha ganado la complejidad del reposo en botella. Hoy esta marca es mejor y por lo tanto con mayor puntuación. No obstante sigue erguido y presentando batalla.

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