La comunicación del vino en España

El vino español no ha tenido, incluso hoy no tiene quien le lea. En nuestra historia de la taberna y de la mesa familiar, el vino se instaló en nuestra rutina del beber, pero hemos sido incapaces de llevarlo a nuestra “retina” del leer. Una cosa marcó la otra. Hoy con las prisas, aunque nos lleven a beber mejor, apenas dedicamos unos minutos más allá de la puntuación, a conocer quién está detrás de cada botella, sus autores, su tierra, su viña…

En 1980 fundé la primera revista de vinos de venta en quiosco. Se llamó Bouquet, término como correspondía el uso entonces del vocabulario francés. El éxito inicial se debía a que cualquier iniciativa cultural de distinto género, era bienvenida después de décadas de limitaciones y silencios. Los suscriptores y publicidad crecían. ¿Que pasó después? Que el techo estaba más bajo de lo que creíamos. Pensábamos que no lo hacíamos bien y 12 años después se me presenta la posibilidad de dirigir la revista Sibaritas con la condición de ser generoso en contenidos y colaboradores pensando que por ahí iban los tiros de la anterior experiencia. En el 2010 la cerramos siendo líderes en publicidad y lectores directos. Tampoco una mejora de contenidos y costosos colaboradores de primera línea internacionales, así como también la publicidad, fueron capaces de rentabilizar el proyecto sumándose a esta desgracia el auge del universo digital. ¿Cuál fue la razón? En realidad, después de mi experiencia, no encuentro una explicación insondable más allá de la gastada frase: “en España no se lee”.

El vino en papel

Por lo tanto, mi condición de viejo rockero del cuché vitivinícola fija mi propensión por el papel impreso. Evocar su historia me lleva a citar las revistas veteranas de difusión en quiosco que aún subsisten. Que sigan viviendo todavía, con la escasa tendencia a su lectura por parte de mis compatriotas, es una vieja hazaña que va más allá del negocio y más cercana a la vocación. “Mi Vino” y “Planeta Vino” se mantienen por su voluntad más artesana que empresarial de ajustar costes, pero, sobre todo, por la ilusión de mantener a toda costa el mensaje en papel de lo que se cocina en el vino español. Casi como una obligación aspiracional de conservar bien alta la bandera del periodismo vinícola español. Ambas han mejorado sus contenidos, sobre todo la que dirige el veterano periodista Andrés Proensa, que con el cambio no ha recurrido a la manida solución de la transmisión facilona del vino, sino profundizando con un excelente elenco de colaboradores como Pepe Hidalgo, Pedro Ballesteros, Paz Ivison y Amaya Cervera. Y es de reconocer también que la revista tenga un sentido crítico de marcas y bodegas. En cuanto a las otras dos, de perfil más de cocina y restauración que de vinos, se halla “Club de Gourmets”, una de las revistas más decanas de Europa, que en sus 41 años de vida ha sido la ventana más trascendental de la gastronomía española y pieza clave del movimiento de la restauración de este país. Debemos agradecer su existencia al exitoso Salón del Gourmet. En esta misma línea editorial está “Sobremesa”, fundada en 1983, y que sigue vivita y coleando gracias al sostén económico del veteranísimo club de vinos Vinoselección. 

 El vino digital

La comunicación digital del vino es tan diversa como confusa. He rastreado páginas web y me he encontrado con algunas de frenética, media y nula actividad enfocadas principalmente a la divulgación para el lector no avezado. Comentaré las españolas que más frecuento que, aunque pocas, por mi condición profesional, me son muy útiles: www.guiapenin.wine obviamente, no solo porque es de casa sino porque accedo a la base de datos de más de 56.000 vinos puntuados de España, Argentina, Chile y México del que daré cumplido detalle próximamente. www.elmundovino.com tiene unos contenidos excelentes y muy al día. La veteranía, conocimiento y la concepción periodística de su creador, Victor de la Serna, es un gran respaldo. www.vinetur.com son unos incansables gallegos que están apretando fuerte en la divulgación e información general del género. www.spanishwinelover.com dirigida por la periodista Amaya Cervera y de contenido bilingüe, es un excelente modelo al estilo de la web de Jancis Robinson con una información variada e ilustrada con sólidos reportajes. Es original su sección informativa de los eventos del mes para todo aficionado que desee acudir a catas organizadas por entidades e, incluso, por tiendas especializadas. La revista “Selectus Wines”, es otra opción interesante. Dirigida por Santiago Jiménez, es de periodicidad trimestral, bilingüe  www.selectuswines.com/es y, además, en edición en papel. Excelentes reportajes y una maqueta muy cuidada

Los nuevos comunicadores

El mundo digital del vino nos ha descubierto en los últimos 10 años dos mundos de la comunicación: los Bloggers y Brand Ambassadors. Estos últimos, los “embajadores de marcas” (una fea costumbre de traducir al inglés oficios ya identificados en castellano como el coctelero en “bartender” o enólogo en “winemaker”), es un nuevo oficio reclutado por las bodegas entre los blogueros de cierta influencia y sumilleres. Para la bodega siempre será más efectiva la actividad de imagen de marca bajo la palabra de un sumiller y de un bloguero (siempre que tengan una reputación por sus conocimientos) que la obligada promoción del enólogo o del director de marketing de la casa.

Los blogs han generado una corte de seguidores por su cercanía y estilo desenfadado. Los hay mediocres y los hay con un excelente conocimiento del vino, como sucede también en el periodismo. Dado que su supervivencia laboral no depende de este sector, no les asalta tanto la responsabilidad de la ética periodística a la hora de emitir una opinión o crítica y para las bodegas representa un puntal importante. Sin embargo, escasea el blog de reflexión y crítica más que el puramente informativo, muchos de los cuales están asociados a venta de vinos on-line. Es cierto que nunca como ahora el consumidor tiene tanto acceso a la información del vino gracias a los blogs, foros y algunos perspicaces francotiradores a través de Facebook con ironía y discernimiento. Hay otros que, metiendo el “dedo en el ojo” constantemente a bodegas y a periodistas de la vieja guardia, ofrecen un mediocre conocimiento del vino a la búsqueda de seguidores a toda costa.

El tiempo no ha podido con nosotros. Ellos nos leen en la sombra, pero no nos citan. La información que ofrecen no es tanto de lo que estos colectivos saben, sino la que el consumidor desea: una información superficial relacionada con las marcas y no de los profesionales que las elaboran, ya que hay un desinterés, en general, por su perspectiva antropológica e histórica. No obstante, hay excepciones como el blog http://www.enoarquia.com/ en donde Lorenzo Alconero, que no tengo el gusto de conocer, proyecta una visión certera de lo que acontece en el género con un sentido crítico, muy bien escrito y con una sagaz sección del llamado “Club Tabernario”. https://ruedabola.wordpress.com/ es otra propuesta liderado por Lorenzo Ginés, periodista y director de comunicación de Finca Loranque, de contenido ameno e incisivo. http://www.maitecorsin.com/ es otro de los blogs más interesantes en lo relacionado con el branding o estrategia de marca. Maite Corsín, periodista y habiendo crecido en esta casa durante 10 años, ha derivado su experiencia en indagar y exponer los aspectos sociológicos del consumidor frente a la marca y la marca frente al consumidor.

 Joan Gomez Pallarés, Catedrático de Filología Latina http://www.devinis.org/ es una criatura seducida por el vino que con su refinada cultura académica y con cierta fibra poética, ilustra el muchas veces prosaico mundo del vino. Es un blog diferente. Un blog de sensaciones personales de quien ha estudiado a fondo desde las vísceras hasta la epidermis del vino proyectándolo por su profusa vía intelectual.

¿Cuál es el futuro de la comunicación del vino? Como me dijo el periodista y catador de esta casa, Javier Luengo: “En los videocontenidos”. Si somos un país de ver y oír y poco de leer, quizá tenga razón.  

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