La mayor exposición mundial de los Mejores Vinos de España

El próximo Salón de los Mejores Vinos de España de la Guía Peñin se viste de largo. No es una edición más de las 18 contabilizadas hasta la fecha, sino una magna exposición y cata de los mejores vinos de España. La Historia de este Salón Guía Peñín camina en paralelo a la evolución del vino español y en consecuencia con la evolución de la Guía.

La Guía nació en el año 1990 en el momento oportuno, cuando el número de vinos puestos en el mercado comenzaban a sobrepasar la memoria de los pocos prescriptores en activo de aquellos años. Las escasas tiendas especializadas y los incipientes sumilleres del momento, solo alcanzaban a recordar las marcas más publicitadas o las escasas novedades que comenzaron a asomar en las revistas gastronómicas y en las primeras secciones de esta materia que afloraban en la prensa generalista. En aquella década el número de vinos puntuados en la Guía oscilaba entre los 2500 y 3000 y es a partir del año 2000 cuando la cifra se dispara hasta llegar a las 11.500 marcas actualmente anotadas. Si bien solo el 80 por ciento de las marcas enviaban las muestras, los vinos de calidad y renombre superaba el 90 por ciento. En aquellos años éramos unos privilegiados por poder catar todas las marcas punteras.

Pero, ¿cómo transmitir al consumidor y al profesional que nuestras valoraciones eran objetivas? ¿Cómo transmitirles la verdadera dimensión del vino con tan solo su descripción escrita en sus páginas? La mejor manera era llevar los vinos a un espacio físico para que todos los aficionados y profesionales pudieran confirmar o debatir las puntuaciones con las suyas, con la presencia pública de las botellas en un Salón. La estructura del salón estaba condicionada por la presencia de los elaboradores y enólogos con los vinos puntuados y menos de los agentes comerciales o distribuidores. Una fórmula inédita que La Guía implantó en España inspirada en un viaje que este cronista hizo a Nueva York en el año 1998 para conocer de primera mano la organización del célebre Wine Experience de la revista americana Wine Spectator. Me sorprendía que el esquema que todos conocíamos de las ferias de vinos, con los stands habitados por los agentes comerciales y azafatas, se redujera a una simple mesa con su escupidera correspondiente y las dos o tres marcas seleccionadas por la propia revista en virtud de su puntuación. Para mí era muy grato observar el fervor de sus bodegueros y enólogos explicando los pormenores enológicos y vitícolas de sus marcas que las intenciones comerciales que dominaban en las grandes ferias. En España este sistema era desconocido. Las presentaciones de los vinos se limitaban a los almuerzos de prensa, cócteles con las copas servidas por los camareros y al trabajo profesional de los vendedores visitando los restaurantes y tiendas de vinos.

En el año 1997 se crearon los Premios de la Crítica a los mejores vinos de España organizado por la revista Sibaritas que entonces yo dirigía. El jurado estaba compuesto por 26 periodistas especializados y culminado con una fastuosa ceremonia en el Casino de Madrid. Muchos lectores podrían pensar que estos premios se concedían por intereses publicitarios de la revista sin tener en cuenta la ética periodística del jurado según pude percibir en el tono irónico de algunos rumores. Nada mejor que demostrar que las valoraciones eran justas con una degustación abierta a profesionales y aficionados de todos los vinos premiados y nominados. Y así nació en el año 2000 el Salón de los Mejores de Sibaritas basado en la citada fórmula americana hasta que 10 años después al dejar de publicarse la revista pasó a denominarse Salón de los Mejores de la Guía Peñin. En la actualidad es el único salón mundial de vinos españoles donde el visitante tiene acceso al mayor número de vinos de calidad.

Desde entonces han proliferado bajo este método un sinfín de salones, algunos por tipos de vinos sin el filtro de la valoración por calidad del producto. No obstante, este tipo de eventos se ha convertido en el mejor instrumento, no solo de la promoción física de las marcas, sino también en una mayor actividad didáctica sensorial por tener al alcance y en un palmo de terreno, un gran número de vinos, ya que en la actualidad la mayor parte de los asistentes son jóvenes.

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