Blog para expertos: los grandes vinos del océano

Los mejores vinos del mundo nacen de la influencia de los océanos. Son las grandes masas de agua que se desplazan en forma de corrientes de latitudes de diferentes temperaturas y que afectan a las zonas vitivinícolas cercanas a ellas. Hago un resumen actualizado de un post de febrero de 2013 hackeado y, por lo tanto, desaparecido de mi blog sobre la influencia térmica de las corrientes marinas en la calidad de los vinos.

Siempre me ha interesado saber cuáles son los factores más relevantes para producir vinos de calidad. Uno de ellos, quizá el más importante, son las corrientes frías marinas que chocan con litorales cálidos. Dicho a palo seco, la cosa no parece que se entienda. Pero si explicamos que corrientes frías afectan a territorios áridos y que las corrientes cálidas generan lluvia, cualquiera puede empezar a deducir que hablamos de la climatología agrícola y, por lo tanto, lo que comporta a la vid.

Que el mar y el océano ejercen una influencia en la calidad de los vinos es algo que todo el mundo sabe. Sin embargo, las razones que convierten determinadas zonas áridas en paraísos para el cultivo de la vid son para muchos aficionados desconocidas. Es un misterio que sí tiene explicación.  

Los grandes vinos se dan en los siguientes esquemas climáticos: a) temperaturas nocturnas y diurnas benignas con viñedos situados generalmente al nivel del mar: (Burdeos y Nueva Zelanda) b) temperaturas diurnas altas y nocturnas bajas por altitud del viñedo, por ejemplo, Ribera del Duero o Mendoza (Argentina) y c) gran insolación diurna y temperaturas relativamente bajas por influencia marítima fría: California o Chile.

La influencia de las corrientes marinas es tal que zonas que los que en apariencia deberían ofrecer vinos cálidos, compotados de gran contenido alcohólico por su insolación y escasez de lluvias, se transforman en vinos de una delicadeza y personalidad del todo asombrosa. Canarias en la latitud del Sahara, Chile en la latitud equivalente a Marruecos o algunas zonas semidesérticas australianas, son claros ejemplos de mares fríos. Los vinos oceánicos son aquellos, que independientemente de su mayor o menor proximidad al litoral, están influenciados por las corrientes marinas de distintas temperaturas. Pero, ¿qué genera una corriente marina? Su origen se encuentra en el movimiento de rotación de la tierra y en la influencia de los vientos alisios.

Lo más curioso es que, en el hemisferio sur, salvo Nueva Zelanda, todas las zonas vitivinícolas de calidad con escasas lluvias son posibles gracias a las corrientes frías.  En el caso de Uruguay (aguas templadas) la elevada pluviometría durante la época vegetativa limita las posibilidades de producir grandes vinos.

En el dibujo se pueden apreciar las líneas rojas como corrientes cálidas y azules como corrientes frías.

La corriente del Golfo: Galicia y Burdeos (aguas templadas)

La corriente marina (templada y lluviosa) más extensa y espectacular es la del Golfo (Gulf Stream) que arranca del Caribe y llega hasta la costa norte de Noruega. Una corriente que permite un clima anormalmente benigno en Europa que cubre hasta el territorio alemán. Si no fuera así, Europa tendría una temperatura semejante a la escandinava, es decir, la misma que tiene la latitud idéntica del hemisferio sur. El asombroso equilibrio entre la latitud, la humedad del aire, la pluviometría y, sobre todo, las temperaturas diurnas que no sobrepasa los 30º y con noches benignas, produce el milagro bordelés de unas uvas capaces de madurar lentamente, vides perfectamente hidratadas añadiendo una sabiduría humana de 200 años. Este fenómeno se produciría en toda su dimensión en España si la casi permanente barrera anticiclónica de las Azores no alcanzara el 85 por ciento de nuestra geografía. Ese 15% del “Golfo” que nos toca le corresponde a Galicia, Bierzo y la franja cantábrica de nuestro litoral.  

 La corriente de Alaska: Sonoma y Napa Valley (aguas frías)

Todos tenemos la imagen de la ciudad de San Francisco oculta tras una espesa niebla. San Francisco posee una insolación mediterránea pero con un aire fresco de las aguas anormalmente frías del océano. Por un lado, California se protege por una inmensa barrera montañosa, Sierra Nevada, que actúa como aislante del calor proveniente del desierto de Nevada. El milagro que se produce en esta zona es que dentro de la concepción mediterránea del clima, existe una corriente de agua helada proveniente de Alaska que golpea casi de frente contra la Bahía de San Francisco. La fría temperatura del agua y el calor ambiental hacen que se genere una densa niebla, meteoro que mitiga el denso calor mediterráneo y que genera una humedad que hidrata perfectamente los viñedos de Napa Valley, el valle de Sonoma y la zona de Carneros, además de un excelente contraste entre el día y la noche además de mantener, sobre todo en Carneros y generalmente por la mañana, una capa nubosa que regula las horas de sol. Tan pronto nos alejamos del litoral, la temperatura sube con inusitada fuerza recordándonos que el desierto está cerca. 

La corriente chilena de Humbolt: los mejores cabernets del mundo (aguas frías)

Al igual que en California, en Chile existe otra corriente marítima que actúa beneficiosamente sobre los viñedos. En este caso, se trata de una corriente de agua fría proveniente del suroeste antártico, la corriente de Humboldt. Esta corriente genera una temperatura media del agua inusualmente baja para regiones de latitudes tropicales y subtropicales. Una zona que, por su latitud sur, debería poseer unos viñedos de características similares a los de Marruecos, disfruta por este fenómeno de unos vinos de excelente madurez y expresión varietal. La gran insolación diurna contrarrestada por la frescura de esta corriente, da paso a unas noches frías debido al descenso de las capas frías de las montañas de los Andes, generando un maravilloso equilibrio entre la madurez de la uva, su acidez y graduación alcohólica debido a la gran insolación de un territorio escaso de lluvias.

La corriente del Benguela: Sudáfrica (aguas frías)

La corriente fría de Benguela, proveniente directamente de la Antártida, genera un clima sin lluvias en el litoral oeste de Sudáfrica beneficiándose la zona vinícola de Stellenboch, a pocos kilómetros de la Ciudad de El Cabo. Una insolación perfecta y una temperatura moderada por su cercanía al mar han convertido sus viñedos en espectaculares jardines y sus vinos en unos de los más reconocidos del planeta. Este milagro de la naturaleza nos trae imágenes tan asombrosas como la que supone ver a grupos de pingüinos bañándose en una costa que se asemeja al litoral almeriense. Por otro lado, la influencia húmeda del este de elevada pluviometría influye en época invernal y por ello el clima se conceptúa como mediterráneo. Una zona situada en la equivalencia de Cádiz. Las variedades que mejor se adaptan a esta situación climática son la cabernet sauvignon, la merlot y una syrah menos concentrada que la australiana, variedades que aceptan con optimismo la intensidad solar sin perder ni un ápice de su frescor.  

La corriente antártica australiana: los profundos shiraz de Barossa y tierras de Melbourne (aguas frías)

También Australia cuenta con este fenómeno tan peculiar con la viña. Se trata de la misma masa de agua fría que invade Chile y Sudáfrica, una corriente que genera a su vez tres “afluentes” de aguas frías y que deja su influencia en la costa oeste y sur de Australia. Ello permite que con una buena insolación típicamente mediterránea y unas noches frescas y húmedas, producir vinos de sabores maduros pero con unos excelentes niveles de acidez. Sin este influjo climático los vinos de Adelaida Hills, Barossa Valley y las zonas más o menos cercanas al mar, siguiendo la dirección sur del litoral de Coonawarra hasta Melbourne, serían más alcohólicos y vulgares pues no hay que olvidar que se halla a una latitud en el hemisferio sur equivalente a Andalucía. Cuando el mar es más caliente, hay que dar la vuelta hacia el litoral sureste hacia Camberra y Sidney y nos encontramos con una pluviometría subtropical del noreste y por lo tanto con vinos mucho menos relevantes.

La corriente australiana del noreste: los elegantes sauvignon blanc de Nueva Zelanda (aguas templadas)

Esta corriente cálida que choca con la costa este de Australia y que gira al noreste de Nueva Zelanda produce una elevada pluviometría en la isla norte donde sus vinos son menos apreciables. Este fenómeno en la isla sur, debido a su latitud más fría, genera un clima semejante al europeo (latitud equivalente al de Burdeos) pero con un perfil ligeramente mediterráneo ya que los viñedos de esta isla meridional reciben no más de 400 litros por año debido a la barrera de los Alpes Neozelandeses. Las temperaturas oceánicas con inviernos algo fríos y veranos relativamente benignos, permiten el cultivo de vides de ciclo corto como el pinot noir y sauvignon blanc gracias a unas maduraciones más lentas.

Los alisios atlánticos: Canarias (aguas frías)

La corriente fría del noreste de Canarias y Madeira permite unos vinos más semejantes a los gallegos y oeste francés a tan solo 200 kilómetros de la costa sur de Marruecos. Esta corriente fresca y húmeda se condensa en nubes al chocar con la orografía caliente y montañosa de estos dos archipiélagos volcánicos. Los vinos no sobrepasan los 12,5 grados de alcohol siempre que sean de las zonas norte de Madeira y Tenerife, mientras que las del este de esta isla, el Valle de Güímar y Abona son mucho más cálidas compensadas con las diferentes altitudes de estas dos zonas. Las posibilidades de producir grandes vinos no dependen de la geografía sino de la capacidad humana para aprovecharse de estos valores. La Naturaleza es perfecta para esta tarea.

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