Mis viejas glorias

Repasando algunos de los libros editados en los últimos 200 años se puede ver que hubo tiempos mejores sobre la reputación de nuestros vinos a nivel mundial. La fama y prestigio de nuestros vinos del pasado se concedía a los vinos generosos tanto dulces como secos. En cambio, los vinos de mesa eran desacreditados por su mediocre calidad.

Hace más de treinta años entrevisté para El País a Christian Moueix, el propietario de Chateau Petrus, para indagar qué tiene de valor para ser el vino más caro de Burdeos sin llegar a pertenecer a la sagrada lista de los Grand Cru Classè. Un artículo al que hoy no se le quita ni se añade una coma porque Petrus sigue igual, como los grandes misterios indescifrables.

Como continuación al primer capítulo en esta segunda entrega cierro las impresiones sobre lo que vieron mis ojos antes de iniciar mis primeros pasos en el vino.

¿Cuál era el paisaje del vino español que me encontré a finales de 1974? En esta fecha comencé a trabajar en el vino. Pero antes voy a contar una intrahistoria de mis días abstemios que viví antes de esta fecha. Recuerdos lejanos en el tiempo, pero cercanos en la memoria que voy apuntando y que, como estos pequeños fragmentos que vienen a continuación, forman parte de un legado que devolveré al vino en un libro sobre lo que esta bebida me concedió en estos últimos 45 años.

¿Cuáles fueron los vinos que estuvieron de moda en los últimos 50 años? Os contaré por propia experiencia vivida cuales fueron los vinos que desfilaron por los escaparates y mesas relumbrosas y los que fueron objeto de los más encendidos aplausos por parte de la crítica. Me centraré en el periodo más lejano y por lo tanto menos conocido: desde 1975 hasta el año 2000.

En mayo de 2008, por invitación de Lavinia París, tuve la magnífica ocasión de catar la cosecha 2005 (una de las tres mejores de los últimos 20 años) de 45 Grand Cru Classè repartidos entre Medoc, Pesac-Leognan, Saint Emilión y Pomerol. Una cata inolvidable con la siempre reconfortante compañía de Juan Manuel Bellver y Federico Oldenburg. Pero no estuvimos solos, demasiado honor para unos humildes informadores españoles, sino también asistió la “creme” del periodismo especializado europeo.

La variedad moscatel con la malvasía son las dos uvas más legendarias por su antigüedad y por su “belleza” gustativa que, en general, se mantiene cuando se convierte en vino. Su complejidad se expresa, sobre todo, en los vinos dulces los cuales alcanzan las máximas puntuaciones en las guías y en las reseñas de los críticos. Sin embargo, no todos los moscateles son iguales.

Una vez más desciendo a la oscura y húmeda bodega para despertar viejas añadas y ver lo que el tiempo ha hecho con ellas. Los cato sin esas emociones que nos embargan cuando descorchamos una reliquia, no tanto por la calidad que pueda perdurar sino por el recuerdo de lo que hicimos aquel año. De este modo la descripción se ajusta a la cruda realidad. Recuerdo a mis lectores que esta sección sirve para sensibilizar al coleccionista que los vinos tienen una vida supeditada al estado del tapón.