Blog de José Peñín

Si el noroeste parece estar de moda (Galicia y Bierzo) con vinos de una gran riqueza varietal autóctona y de terruño, en la otra punta diametral del sureste aparecen figuras ya consolidadas como Toni Sarrión, Rafa Bernabé, Pepe Mendoza, Pablo Calatayud, El Angosto y Rafael Cambra. Son vinos de noventaimuchos puntos capaces de descifrar la expresión del paisaje y de las cepas. En mi último paseo por aquellas tierras de horizontes luminosos, nítidos y limpios solo me dio tiempo para reencontrarme con algunos de ellos y probar un fondillón desconocido para mí.  

Con la diferencia de horas, acaban de fallecer Paul Bocuse y Cristino Álvarez. No sé si será una casualidad o una contingencia del destino. Lo cierto es que esta noticia me conmueve y me mueve a contar lo que sé de estos personajes.

La variedad moscatel con la malvasía son las dos uvas más legendarias por su antigüedad y por su “belleza” gustativa que, en general, se mantiene cuando se convierte en vino. Su complejidad se expresa, sobre todo, en los vinos dulces los cuales alcanzan las máximas puntuaciones en las guías y en las reseñas de los críticos. Sin embargo, no todos los moscateles son iguales.

El Larousse dice: “rancio es el vino y comestible que con el tiempo adquieren un sabor y olor más fuerte mejorándose o echándose a perder”, así de lacónico. Un tipo de vino netamente español hasta el punto que su nombre no tiene traducción. Una palabra que pertenece al léxico vinícola de nuestro país para establecer un tipo de vino que solo se hace aquí, o al menos nació aquí.

Alfredo Maestro Tejero es un viñador libre. Enfundado en el ancho ropaje del IGP Castilla y León, tiene la osadía de elaborar vinos de la Ribera del Duero sin escudarse con su contraetiqueta. Él prefiere ser autónomo en sus decisiones enológicas con libertad de movimientos varietales, sin el corsé de los reglamentos de una Denominación de Origen estricta como la Ribera, pero también sin beneficiarse de su promoción genérica. Pero no le importa, se queda con su propio rigor y autoexigencia porque conoce la dimensión de sus suelos y viñas como para lograr objetivos más audaces.

La Fundación para la Cultura del Vino es una asociación sin ánimo de lucro cuyos patrocinadores son bodegas tan prestigiosas como Vega Sicilia, La Rioja Alta S.A., Marqués de Riscal, Muga, Terras Gauda y, naturalmente, el Ministerio de Agricultura.

ProWein Düsseldorf es la feria alemana que en cada marzo se convierte en la mayor demostración vinícola del momento, en donde las transacciones comerciales satisfacen a unos y a otros. Este certamen extiende sus tentáculos en los principales mercados asiáticos como Hong Kong, Singapur y Shanghai con sendas ferias que permiten a los compradores de este continente ahorrarse el viaje a Düsseldorf. De este última, que se celebró la semana pasada os comento aprovechando mi presencia en el stand de la Guía Peñin.

 

He leído con agrado en un artículo publicado por Jancis Robinson sobre su pasmo ante una novedad de Peter Gago, de la famosa bodega Penfolds, en donde este excelente y reputado enólogo australiano mezcla tres cosechas para crear un vino singular. Con agrado porque no deja de ser una vieja práctica riojana de combinar añadas que yo viví hace unas décadas y cuyo defensor principal fue mi admirado Pedro Lopez de Heredia (Viña Tondonia).  

Bajo este título de sobresalto hace unas semanas se celebró una mesa redonda sobre qué hacer para recuperar el consumo de vino en España. En general no suelo acudir a manifestaciones de este género porque sé de lo que se va a hablar después de tantos años con la misma cantinela. En esta fue menos de lo que esperaba si nos atenemos al nombre.

El próximo Salón de los Mejores Vinos de España de la Guía Peñin se viste de largo. No es una edición más de las 18 contabilizadas hasta la fecha, sino una magna exposición y cata de los mejores vinos de España. La Historia de este Salón Guía Peñín camina en paralelo a la evolución del vino español y en consecuencia con la evolución de la Guía.