Blog de José Peñín

Hace unas semanas participé en Salamanca en un foro sobre el enoturismo, y lo primero que dije es que el enoturismo no existe, solo existe el turismo y punto. Esta sentencia no es de mi coleto, sino de mi admirado y buen amigo Paul Wagner, curtido consultor de marketing y comunicación, residente en Napa Valley y, con una vasta experiencia en el asunto en el modelo californiano.

A la Denominación de Origen Protegida Sierra de Salamanca le viene bien el término “protegida”. No creo que se deba tanto a una cuestión burocrática de normativas y reglamentos como al propio bosque que abriga a su viñedo. También la resguardan los temibles riscos y precipicios que impiden las incursiones de los grandes negociantes del vino. El vino aquí no es negocio, es una manera de vivir, es amor, mística del paisaje, sostenibilidad y, sobre todo, reto. Al viñedo de estas tierras lo abriga la Naturaleza.

¿De dónde arranca la aversión por este envase? Todo empezó en los años ochenta del pasado siglo cuando en plena guerra de sobreproducción y precios a la baja en Jerez, alguien introdujo este envase para achicar aún más los precios -algunos de saldo- en la exportación. Es evidente que los vinos envasados en Bag in Box (BIB) eran los graneles más infames que podría uno echarse al gaznate. Este hecho situó al recipiente como culpable de la imagen cuando el verdadero responsable era el propio vino. Este asunto ha estigmatizado hasta el día de hoy al BIB como figura de desprestigio cuando la calidad del peor vino de hoy es infinitamente mejor que el peor de ayer. No obstante, la OIV está sopesando en considerar al vino en BIB como vino envasado y no granel.

En los últimos dos años se ha generado una batalla entre el Consejo Regulador de Jerez y los pequeños cosecheros de Sanlúcar de Barrameda. La razón es que mientras el CR no autoriza el Bag in Box (BIB) por entender que afecta a la imagen del vino de Jerez, las bodegas pequeñas, capitaneadas por la Asociación de Bodegas Artesanas de Sanlúcar, la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sanlúcar, apoyan la utilización de este envase para el canal de hostelería con el fin de sustituirlo por las garrafas de cristal.

Desde 1995 poco ha cambiado la cultura del saber beber. Recupero este editorial de Sibaritas de 1995 en el que ya hablaba del papel de la educación sensorial como clave en la prevención del alcoholismo.

Hace unas semanas viajé a Burdeos a contemplar el espectáculo de la primera comunión de la cosecha 2015. Se llama Primeur, esto es, catar la última cosecha casi virgen en los diferentes châteaux en donde se arremolinan compradores y periodistas copa en mano con los dientes y comisuras teñidas del tinto todavía adolescente.

Son los “25 años del 125”. Una cata comparativa del Colección 125, entre el estado actual de las distintas cosechas de los últimos 25 años y las catas reseñadas en las diferentes ediciones de la Guía Peñin en el momento de lanzarse al mercado cada añada.

Hace unas semanas asistí a una interesante cata vertical de la marca Colección 125 organizada por Bodegas Chivite. Es el primer encuentro que esta firma organiza para goce de la prensa nacional, internacional y para escogidos sumilleres. Todo ello después de los turbulentos cambios accionariales y las crisis económicas y familiares por las que ha pasado esta firma en los últimos años.

Estos son los últimos vinos recibidos en los pasados días

Os traigo mis últimas catas. Estos son los vinos que han llegado a mi mesa en las últimas semanas.