Blog de José Peñín

“Nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta”. Esta frase es de Publio Siro, escritor de la Roma imperial, y viene a decir que el talento se demuestra cuando uno tiene coraje para emprender sin temor una aventura de cualquier género en medio de la incertidumbre. Para ello, como indica la Real Academia de la Lengua, es fundamental la inteligencia y como segunda característica la aptitud, con todo ello es imprescindible el tesón y trabajo.

De toda la vida, el rosado ha sido un vino más para beber que para catar. Su explosión aromática de frutos rojos, su frescura, ligereza y bajo precio lo convertían en el rey del verano y de los restaurantes chinos. La elaboración estaba tocada y retocada con mezclas de blanco y tinto, algún aromatizante artificial y levaduras industriales específicas. Su situación como vino tecnológico garantizaba un correcto paladar. Hasta hace tan solo 8 años, era raro que este vino alcanzara la gloria de los 90 puntos, abonándose los mejores a la horquilla de 86-88 puntos.