Blog de José Peñín

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La Fundación para la Cultura del Vino es una asociación sin ánimo de lucro cuyos patrocinadores son bodegas tan prestigiosas como Vega Sicilia, La Rioja Alta S.A., Marqués de Riscal, Muga, Terras Gauda y, naturalmente, el Ministerio de Agricultura.

ProWein Düsseldorf es la feria alemana que en cada marzo se convierte en la mayor demostración vinícola del momento, en donde las transacciones comerciales satisfacen a unos y a otros. Este certamen extiende sus tentáculos en los principales mercados asiáticos como Hong Kong, Singapur y Shanghai con sendas ferias que permiten a los compradores de este continente ahorrarse el viaje a Düsseldorf. De este última, que se celebró la semana pasada os comento aprovechando mi presencia en el stand de la Guía Peñin.

 

He leído con agrado en un artículo publicado por Jancis Robinson sobre su pasmo ante una novedad de Peter Gago, de la famosa bodega Penfolds, en donde este excelente y reputado enólogo australiano mezcla tres cosechas para crear un vino singular. Con agrado porque no deja de ser una vieja práctica riojana de combinar añadas que yo viví hace unas décadas y cuyo defensor principal fue mi admirado Pedro Lopez de Heredia (Viña Tondonia).  

Bajo este título de sobresalto hace unas semanas se celebró una mesa redonda sobre qué hacer para recuperar el consumo de vino en España. En general no suelo acudir a manifestaciones de este género porque sé de lo que se va a hablar después de tantos años con la misma cantinela. En esta fue menos de lo que esperaba si nos atenemos al nombre.

El próximo Salón de los Mejores Vinos de España de la Guía Peñin se viste de largo. No es una edición más de las 18 contabilizadas hasta la fecha, sino una magna exposición y cata de los mejores vinos de España. La Historia de este Salón Guía Peñín camina en paralelo a la evolución del vino español y en consecuencia con la evolución de la Guía.

Hace 11 años dije que la globalización y el comunismo tienen algo en común. El primero es, desde arriba, la generalización capitalista del mercado y consumo. El segundo, desde abajo, la generalización y colectivización de los medios de producción.

El próximo día 25 de septiembre, organizado por la cadena de supermercados Lidl, se celebrará un debate sobre qué armas utilizar para la recuperación del consumo del vino en España. Una loable iniciativa que temo abordará el trillado asunto del bajo consumo del vino en nuestro país a través de la búsqueda de una solución que no existe porque -me he cansado de repetirlo- estamos en un cambio de ciclo.

El vino de Colares y yo nos encontramos por vez primera el 23 de febrero de 1981. El intento golpista me pilló en Barcelona durante el cierre del número 5 de la revista Bouquet. Tenía la intención de volver a Madrid esa noche, pero el aeropuerto del Prat estaba cerrado.

Con esta tercera entrega termino la ronda de tópicos del vino hasta que algún lector o nuestra memoria afloren algún otro tópico más.

No podía imaginarme hace 25 años cuando el roble nuevo iniciaba su apogeo, que hoy volviéramos a los tiempos vencidos cuando la barrica vieja, oscurecida por las tinieblas de la bodega, polvo y telarañas, era de uso común. Es cierto que las telarañas y el polvo han pasado a mejor vida y el roble usado, que no viejo, hoy se convierte casi en la joya de la corona. La nueva generación de jóvenes enólogos ha comprendido que el vino debe saber a vino y que la barrica debe proporcionar valores excepto su sabor.